El efecto invernadero
La temperatura media de la Tierra si no existieran los gases de efecto
invernadero sería inferior a 0ºC. Los gases de efecto invernadero (GEI)
presentes en la atmósfera permiten que la temperatura sea la adecuada para el
desarrollo de la vida tal como la conocemos.
No obstante, en las últimas décadas, la temperatura media del planeta
está subiendo. Esto es debido a la mayor presencia de gases de efecto
invernadero en la atmósfera, principalmente CO2, aunque también metano (CH4),
óxido nitroso (NO2) y otros. En los últimos 650.000 años, la concentración de
CO2 en la atmósfera nunca había subido de 290 partes por millón (ppm), mientras
que a principios de 2008 era de 387 ppm. La tasa de crecimiento en 2007 fue de
2.14 ppm, según datos del observatorio de Mauna Loa, en Hawai. Actualmente, la
tasa de crecimiento cada año está alrededor de las 2 ppm. En 2008 en España,
según el Ministerio de Medioambiente[1], las emisiones de gases de efecto
invernadero correspondieron en un 83.19% a dióxido de carbono (CO2), 8.88% a
metano (CH4), 6.24% a óxido nitroso (NO2), 1.54% a hidrofluorocarbonos (HFCs),
0.06% a perfluorocarbonos (PFCs), y 0.09% a hexafluoruro de azufre (SF6).

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